Álvaro Benito [Pignoise]: «No renunciamos a nada, trataremos de darle un empuje al grupo»

Concierto de Pignoise en Sevilla dentro del RioFest, que se celebrará los días 27 y 28 de septiembre en San Juan de Aznalfarache

concierto pignoise sevilla
Ávaro Benito, en una foto promocional

Álvaro Benito Villar (Salamanca, 1976) tuvo dos boletos de lotería en su mano. Uno lo perdió en un partido de fútbol contra Eslovaquia, jugando con la sub-21. Siete años más tarde, tras varias operaciones de rodilla, tuvo que retirarse del fútbol, con tan solo 27 años. No obstante, ahí se encontró con otro boleto: el que no perdió.

Él nunca lo hubiera imaginado. Nunca lo había soñado así, de hecho, porque el fútbol era su vida. Era su todo o nada. Pero lo que uno le quitó, el otro se lo regaló. La verdad es que nueve operaciones de rodilla, con sus respectivos postoperatorios, conllevan muchos tiempos muertos. Y si hay una guitarra en casa, ya se sabe: el tiempo, de repente, resucita.

Así que Álvaro, junto a Pablo Álvarez y Héctor Polo, formó un nuevo grupo, Pignoise. Con él crearon un sonido con mucha personalidad, que conectaba con la gente joven y que, además, conoció una apabullante fama de la mano de una de las series que marcaron un antes y un después en la televisión española: Los hombres de Paco. El resto ya es historia: les tocó el boleto ganador.

Este año Pignoise anuncia la vuelta a los escenarios. Os habéis hecho un poco de rogar, ¿no?

Bueno, ha sido por situaciones profesionales. La mía sobre todo, que llevaba seis años entrenando y nos dejaba poco tiempo libre. Veinticinco días al año que tenía de vacaciones en verano, y si coincidía que tenía algún concierto que nos apeteciera en fechas y tal, pues también. Ahora que no estoy entrenando hemos retomado el poder tocar con más asiduidad.

¿Cómo está siendo la vuelta? ¿Sentís que estáis oxidados o que, por el contrario, es como si no hubiera pasado el tiempo?

La verdad es que, afortunadamente, es como si se hubiera detenido el tiempo [ríe]. Hemos tocado tantas veces ya las canciones que en cuanto ensayamos una vez… El otro día, por ejemplo, que tocamos aquí en Madrid, la verdad es que estuvo genial. La gente estaba con muchas ganas, nosotros también y las canciones salen solas. Si preparas repertorio nuevo o nuevo disco y esas cosas sí que llevaría más tiempo. Pero como tenemos tan trillados nuestros shows y nuestras canciones de siempre, es como montar en bici, no se olvida.

Aparte de entrenador de fútbol, en tu perfil de Twitter te defines como compositor de canciones. ¿Has estado escribiendo y componiendo últimamente?

Sí, es la parte de esta disciplina, de la música, que más me gusta. Estoy constantemente haciendo canciones. Tengo infinidad de canciones maquetadas en el estudio de mi casa. La parte creativa nunca falta.

¿Eso significa que en el horizonte podría haber un nuevo trabajo de Pignoise?

No sé, no sé. No lo sabemos. Hemos quedado en hablarlo este verano. Disco seguramente no, porque un disco requiere dedicación plena. Requiere una preparación de ensayos, producción y de tiempo que, realmente, no tenemos. Ninguno de los tres. Si nos fuéramos a dedicar de lleno a la música, pues posiblemente sí tendría sentido. Pero, seguramente, alguna canción cae. Algún single con alguna cara B, algo así seguro que cae. Hay material nuevo y nos gustaría que la gente pudiera escuchar algo nuevo, aparte de las canciones de siempre.

Entiendo que por vuestros proyectos personales, como grupo, estáis pasando por una etapa diferente. Quizás, una en la que tocáis por diversión, más que como un trabajo.

Sí, sin duda. Siempre digo que estamos ahora como cuando empezamos, solo que ahora estamos en una situación de privilegio. Cuando empiezas lo haces sin ninguna pretensión, porque la música es algo tan difícil que pensar que alguien te asegure que eso te va a ir bien y puedas vivir de ello es improbable, lo haces porque te gusta. Y luego, si te toca la lotería de poder vivir de ello, es la leche. Nosotros tuvimos ese privilegio. Luego, es cierto que yo no tenía tiempo para el proyecto, me puse a entrenar, lo fuimos dejando, lo fuimos dejando, y esto se paró en 2013, más o menos, y desde entonces lo dejamos un poco aparcado.

No renunciamos a nada. Ahora yo tengo más tiempo para tocar, los chicos también podemos aplicarnos en no tener una dedicación exclusiva, como antes, porque ha habido años consecutivos en los que hemos dado más de cien conciertos, pero sí que aumentaremos la cifra de conciertos y trataremos de darle un empuje y actividad al grupo, que antes no tenía ningún tipo de actividad.

Es una lotería, pero también hay que currárselo y persistir. Aún así, siguiendo esa analogía, a vosotros os llegó la lotería hace 15 años con Los Hombres de Paco. ¿Cómo recuerdas aquello?

Obviamente fue el principio de algo. Nosotros estábamos ahí, luchando [ríe]. Tocando donde nos dejaban e intentando abrirnos camino en este difícil mundo. Nos vieron tocando por ahí, le gustó a alguien de Globomedia, que era la productora que se iba a encargar de producir la serie. A partir de ahí, hicimos todo: la sintonía, que empezó a gustar, nos propusieron grabar más canciones para la serie, que gustaron mucho y de ahí grabamos un disco.

Empezamos a sonar en la radio y, bueno, de repente, prácticamente en unos meses, los conciertos se empezaron a llenar. Empezamos a recibir muchas llamadas de tocar en todos los sitios. Eso explotó de una manera rápida. Fue un cambio radical.

No es lo mismo una explosión de fama en aquella época que ahora, que con las redes sociales todo es más cuantificable, parece. En aquella época, ¿cómo gestionas toda esa fama?

La verdad es que yo venía del fútbol, donde la fama es multiplicada por mil, en relación a la música. Personalmente, me lo tomé con mucha tranquilidad [ríe]. Me vino bien tener más trabajo, poder dedicarnos exclusivamente al grupo, porque a partir de ahí pudimos tener una dedicación más profesional. Ya la teníamos, prácticamente, porque ensayábamos muchas horas. Pero, a partir de ahí, sí que nos lo tomamos como lo que era, nuestro trabajo. Y era un sueño tangible, palpable y tuvimos la suerte de trabajar de ello.

¿Cuál es el momento más bonito que has vivido con Pignoise?

No me quedaría con uno, sinceramente. Hemos tenido el privilegio de compartir escenario con artistas y personas que hemos admirado desde pequeños. En ocasiones hemos tocado delante de decenas de miles de personas, por toda la geografía española. Hemos sido disco de oro, disco de platino, número uno de 40 Principales… Yo, cuando era un crío, no soñaba con eso, porque soñaba con ser futbolista [risas], pero flipaba con los 40 y los números uno.

Son cosas que, a lo mejor, en su momento, no le das tanto valor porque al final todo se acaba convirtiendo como un día más, casi. Tocar, hacer gira… Yo lo que más valoro es hacer giras como las que hemos hecho. Un año hicimos más de 130 conciertos, otro más de 110, o sea, el poder vivir en gira, vivir la experiencia de ser músico y vivir esa gira, la convivencia… a nivel humano, no como músico, es algo bonito que nos llevamos y que hemos tenido el privilegio de vivir.

«Siempre nos decían que nuestra música, y seguramente con razón, estaba destinada para ser un grupo minoritario»

¿Cuál fue el momento más duro? Porque al igual que hay momentos dulces, también hay amargos.

Los comienzos, cuando no nos querían en ningún lado. Siempre nos decían que nuestra música, y seguramente con razón, estaba destinada para ser un grupo minoritario. Porque no había en España grupos que hicieran lo que hacíamos nosotros y que les fuera bien a nivel mainstream. Ni que sonaran en radios, ni que hicieran giras largas, sino que eran grupos que tocaban en salas pequeñas de 300 o 400 personas… Y a nosotros nos tocó la lotería. A nosotros en ninguna radio nos querían poner, ninguna discográfica nos quería hacer una promoción… Esos momentos son difíciles, porque te vas chocando contra la misma pared y hay que persistir.

Si por algo se diferencia Pignoise es porque tiene un sonido con mucha personalidad. ¿Crees que si se hubiera creado el grupo en 2019 habría tirado por el mismo palo? ¿Habría hecho algo distinto?

No, no, la vida y la música son momentos. La música que escuchaba, que tenía veinte o veintitantos años menos que ahora, era otro tipo de música. Me gustaba otro tipo de música. También es cierto que el nivel como instrumentista o como compositor, incluso como cantante, dista bastante de aquellos inicios. Seguramente no tendría nada que ver. Tendría algo que ver, pero sería muy diferente si ahora empezara un proyecto de cero, seguramente. Te digo yo que sí. Escucho otra música, me influencia otra música, es lo que me gusta tocar en mis ratos libres… Seguramente el concepto sería muy diferente.

Al igual que a ti te influencia otra música, hay una generación de chavales de aquél entonces, cuya adolescencia estuvo marcada por Tuenti o Messenger, a los que les influenciaba la música de Pignoise. ¿Sientes que vuestra música forma parte de aquella generación?

Es difícil ver lo que representas en la gente. Sí que ahora recibimos un montón de muestras de cariño, de gente que te demuestra que hemos sido importantes en algún momento de su vida, que su música les ha acompañado… Eso es lo bonito de esto. Tú cuando haces música nunca sabes a quién ni a cuántos les vas a llegar, ni de qué manera y es bonito, oye. Eso es la finalidad de la música: hacer sentir a la gente.

Independientemente del estilo que hagas y todo lo demás, no sé. Yo no tengo esa sensación porque es difícil sentirlo en primera persona. Ves a la gente cantar tus canciones y eso reconforta, es muy bonito. Es lo más bonito, que la gente se acuerde. El otro día en Madrid tocamos ante 40.000 personas en un festival y todo el mundo cantando como loco. Eso significa que algo ha llegado de tus canciones y te recuerdan. Eso es muy bonito.

Como grupo, además, tendréis satisfacción por aquel momento con la Selección y la Eurocopa. Aquella canción que marcó una etapa nueva.

No, no, lo vivimos con mucha ilusión, pero no nos supuso… realmente, no tuvo un impacto en nuestra carrera.

No hubo un empujón después de aquello, ¿no?

No, no con esa canción. Fue curioso. Hablamos de la temática de que nunca pasábamos de cuartos [ríe]. Siempre teníamos esa barrera y, a partir de ahí, empezamos a ganar todo. Fue anecdótico. ¡Pero no tuvimos nada que ver! [ríe].

«Tienes que sacrificar muchas cosas de tu adolescencia, porque no eres un adolescente normal, eres un jugador de fútbol»

Ahora, en tu nueva etapa, estás como «entrenador» del Mambo F. C., una especie de «football manager» y de «webserie», no sé muy bien cómo definirlo… ¿Cómo está siendo la experiencia?

Es entretenimiento. Esto no tiene nada que ver con ser entrenador. Yo voy e intento ayudar a los chavales, el ratito que estamos juntos, en que se queden con algún concepto, pero nada más. No tiene más recorrido que el entretenimiento. Pasarlo bien nosotros y que a la gente que le guste ese contenido pues se lo pase bien también.

Además, está teniendo muy buena acogida, he visto vídeos de hasta más de 300.000 visitas.

Sí, la verdad es que para mí era un mundo desconocido el de YouTube. No conocía a los chicos, porque no conocía a los youtubers, pero me ha interesado. Y los chicos son muy buenos, es un grupo muy bueno. Hay chicos a los que les llega la fama por ese lado y ya sabes que cuando eres joven y te llega la fama, a veces es difícil mantener los pies en el suelo. Me he encontrado con chicos muy majos, muy receptivos a la hora de mejorar, ya que su objetivo no es mejorar. Les encanta el fútbol a todos, reciben muy bien los consejos e intenta mejorar y aplicarlos.

Parece que no, porque te cuidas bastante bien, pero tienes 42 años [ríe]. Supongo que en esa comparativa de edad con los chavales a los que has estado entrenando previamente, habrás tenido alguno que destaque entre el resto. ¿Hay algún consejo que le hayas dado para que pueda conseguir su meta?

¿Te refieres a los chicos del Real Madrid, no? Bueno, hay muchos, hay muchos. Ser futbolista profesional es un camino tortuoso, muy difícil, llegan muy poquitos y yo entiendo que la gente que consume fútbol solo ve el lado bueno, pero no ve el proceso y la criba que hay, que es brutal. Tienes que ser muy fuerte a nivel mental. Tienes que sacrificar muchas cosas de tu adolescencia, porque no eres un adolescente normal, eres un jugador de fútbol. En este caso, si estás en el Real Madrid pues eres un jugador de fútbol del Real Madrid. Pero, sobre todo, que apuesten todo por el fútbol. Merece la pena. 

El fútbol es muy sacrificado pero, cuando llegan las satisfacciones, se multiplican por un millón. Así que, es un camino muy difícil a nivel mental y físico, pero merece la pena. Siempre digo que se esfuercen a tope y que el que no llegue no se arrepiente luego y piense que no dio el cien por cien. Sobre todo eso, y que saquen horas de debajo de las piedras para practicar. Yo vivía con un balón de fútbol pegado debajo del brazo y todo el tiempo libre que tenía lo empleaba en mejorar mi técnica. Es de esa manera, nadie regala nada en ningún ámbito de la vida y mucho menos en un ámbito con tanta competencia como el fútbol. En algunos casos tienes que estudiar, estudiar, estudiar y, en este, es entrenar,entrenar, entrenar.

Si tuvieras que definir, ahora mismo, tu etapa vital con una canción, un disco o un grupo, ¿cuál sería y por qué?

¿Ahora mismo? [Piensa]. ¡Uf! Te diría, a nivel musical estoy escuchando mucha música de los noventa, estoy en un momento de nostalgia [ríe]. No quiero que pase el tiempo y escucho mucha música de los noventa. Ahora estoy escuchando mucho a los Smashing Pumpkins, que es una de las bandas de mi vida, y diría que el «Melancholy and the Inifite Sandness» es, para mí, su mejor disco, y definiría mi momento actual. El otro día los vi en directo y estoy en un momento de nostalgia musical.

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