Esteban Girón [Toundra]: «La música es un lenguaje y lo que creas con ella, un mensaje»

La banda madrileña de posrock, Toundra, ofrece un concierto en Sevilla dentro del ciclo de música POP CAAC 2019

Esteban Girón (1987, Navia, Asturias) tiene el teléfono totalmente desbordado. No solo porque está ahora mismo inmerso en su trabajo, dentro del área de comunicación del Tsunami Xixón Festival, sino porque, además, es su cumpleaños. 32 palos le ha dado ya la vida, y también alguna que otra alegría, claro. De sus errores y aciertos, de sus vivencias y de mirar de vez en cuando por el retrovisor, salió la inspiración para «Vortex» (2018, Inside Out Music), el último disco de su grupo, Toundra.

Si todas las crisis de los 30 se solventaran con un disco tan soberbio como el de los madrileños, la gente estaría deseando pasar por ella en vez de temerla. Pero Girón ni se lo olía. Simplemente, se dejó llevar. Con 32 años y más de una década al frente de Toundra, tanto él como sus compañeros afrontan una etapa totalmente distinta. Eso sí, ellos quieren seguir creciendo, a su manera, pero que cuando miren por el retrovisor no haya pánico. Solo felicidad. Aunque si lo sienten, que al menos les dé para otro disco como este.

Entiendo que necesitas de ese otro trabajo porque no puedes dedicarte solo a Toundra al cien por cien, ¿no?

En realidad… es algo premeditado, ¿sabes? Siempre hemos huido de tener que profesionalizar el grupo. Toundra tiene que ser un tesoro y no convertirse en una jaula de oro. Ser aquello a lo que acudimos cuatro amigos para que sea nuestra válvula de escape, porque es lo que nos hace felices. Da sus ingresos y beneficios.

Con esos beneficios, parte se reinvierte y parte se reparte, pero, evidentemente, cada vez las ansias y la proyección, pensada y estudiada, es mayor, para que siga creciendo. Así como que el proyecto crezca dentro de nuestras vidas, pero nunca hemos pensado en dedicarnos solo a ello, porque nos hubiéramos convertido en esclavos de aquello que más amamos.

Eso me suena a una frase que dijo Leiva en Late Motiv, hace no mucho, que decía: «Es tal el privilegio de vivir de la música que sería muy injusto convertirlo en rutina». Es un poco esa idea, ¿no?

Bueno, sí, cuando aquello que más amas se convierte en tu trabajo… [piensa]. Hay gente que cree que es lo que mejor te puede pasar en la vida, pero lo que mejor te puede pasar en la vida es que hagas algo que ocupe tu tiempo y que no sea tu trabajo.

Hay un punto en que decidís que esto tiene que estar así de estudiado, ¿no? ¿Cuándo ocurre eso?

No, no hay un momento concreto. Toundra ha ido evolucionando con los años. Sí que ha habido varios puntos en que se nos ha presentado una oportunidad por delante: con el tercer disco, con el cuarto, con el quinto… siempre ves que hay una oportunidad de cambiar el chip y el funcionamiento interno de la banda y cambiar tu modo de vida para dedicarte expresamente a eso. Y siempre se ha optado, y ya casi se opta, sin pensarlo, por seguir apostando por ello y doblar la apuesta, por la banda. No por tener un trabajo en la banda. Son dos cosas diferentes.

¿Cuál fue tu primer contacto con la música? Porque es obvio que en lo profesional te ha marcado mucho, supongo que también en lo personal.

¿Mi primer contacto? [Piensa]. El día que llegué a casa, nada más nacer, mi padre me puso ya los cascos con música. Siempre ha estado presente. Mis padres querían que fuese músico, de una manera o de otra. En casa siempre ha estado. Empecé a tocar la guitarra con siete años… En mi casa siempre ha habido música por todas partes porque mi padre tenía un programa de radio. Por suerte o por desgracia, ha estado en todos los planos de mi vida desde el principio. 

Este disco último de Toundra, «Vortex», viene a raíz de una especie de crisis de los treinta… ¿Cómo ha sido esa evolución, esa relación con la música, desde que llegaste a Madrid hasta este último trabajo?

Cuando todo lo que haces, todos los pasos que das, desde que tienes siete años llevan, en mayor o menor medida, te llevan hacia la dirección de seguir siendo músico y cumples treinta años y estás lejos de tu familia, de tu tierra y no has conseguido, simplemente, ser músico, solo músico, y tienes que estar con dos trabajos, etcétera. Y cuando cumples treinta años, o treinta y dos, o aunque no cumplas nada, echas la vista atrás y te preguntas si estás en lo correcto, si merece la pena, si no… Bueno, eso es muy sano, creo. Es positivo hacerlo, plantearse estas cosas.

Cuando estábamos con el décimo aniversario de la banda, yo cumplía treinta años. Las palizas son grandes, por no tener días libres en 70 u 80 días. Venía de ese tipo de etapas y tienes como un bajón de pensar que no merece la pena y que ese sueño posadolescente de tener una banda de rock independiente y libre, pues que ya ha estado bien y hay que girar el volante e ir hacia otra cosa. La respuesta, entonces, estaba en la pregunta. El componer el siguiente disco con mis tres compañeros fue lo que me sacó de la tristeza y me hizo feliz. 

«Somos sensibles a los que nos parece injusto. A la pobreza, a la depravación del ser humano, a las fronteras»

Esteban Girón (Toundra)

Hablando de ese sueño posadolescente, cuando comenzaste el grupo hiciste una metáfora en la que decías que con Toundra lo que querías era «colarte en la fiesta, abrir la puerta del bar de pijos y gritar ‘hijos de puta’ y volver a cerrar». ¿Crees que lo has conseguido?


No. No, no, no. No lo creo. Sería bastante osado y creído pensar eso. Si hay un pequeño número de gente a la que hemos emocionado y a la que emociona lo que hacemos, habrá merecido la pena. Es muy bien queda, ¿sabes? Pero, en el fondo, lo que nosotros hacemos, que somos cuatro pringados, emocione a la gente a la hora de comprarse el ticket, de llorar, de gritar aplaudiendo… eso me parece mágico y no sabemos cómo lo hemos hecho.

Con eso, ha merecido la pena. Aquello que jamás nadie te va a poder robar en esta vida es aquello que has aprendido o que has vivido, aquello que atesoras y no es material. Estos doce años, lo más importante de estar en Toundra, lo que hemos hecho bien o mal, es nuestro y jamás nadie nos lo va a poder arrebatar.

El vídeo de vuestro primer single, «Cobra», está cargado de connotaciones políticas. Me gustaría saber qué piensas acerca del eterno debate de si el músico debe o no posicionarse políticamente porque, al final, las ideas políticas también influyen de alguna forma u otra en la obra, ya que forman parte del imaginario del artista.

Mira, toda aquella persona que diga que hay que separar… [piensa], es como la gente que dice que pasa de la política y, en realidad, es del PP. O de Vox. O de Ciudadanos. Es como la gente que dice que no le gusta el fútbol y, en realidad, es del Real Madrid. Y te lo digo yo, que soy madridista empedernido. En esta vida hay que dar pasos al frente y posicionarse contra la injusticia. Hay que ser sensible frente a la injusticia.

Cuando tienes la oportunidad de que un número determinado de gente ponga los ojos sobre un mensaje que lanzas porque, quieras que no, la música es un lenguaje y lo que tú compones con la música es un mensaje, pues, nosotros tenemos la responsabilidad de arrojar luz sobre lo que consideramos injusto. No es que seamos de izquierdas o de derechas ni nada por el estilo: somos sensibles a los que nos parece injusto. A la pobreza, a la depravación del ser humano, a las fronteras. En una época en la que se está hablando de la importancia de las fronteras interiores en este país, estamos dejando de lado, mediáticamente, el mar mediterráneo, que es un cementerio, es una fosa común. Queríamos arrojar luz porque se nos puso esa posibilidad por delante.

En referencia a lo que os inspira, musicalmente, a ese lenguaje con el que componéis, en este disco he leído que haces mención a Quique González, a que hay algunos acordes que están inspirados en sus canciones. ¿En qué te inspiras musicalmente para componer? El que tiene letra o voz, parece que, a priori, lo tenga más fácil para inspirarse. ¿Cómo es vuestro trabajo en este aspecto?

Hay muchos tipos de lenguaje. El lenguaje hablado, el verbal, evidentemente, es más eficaz. Pero la música es un lenguaje y lo que creas con ella es un mensaje. La armonía es un lenguaje complicado y un juego muy divertido. Son matemáticas muy divertidas y es un placer utilizarlas. Es divertido, para mí, coger la guitarra, aprender canciones de otros y decir ‘¡anda! está haciendo esto o aquello’. Entonces, ahí puedes encontrar una motivación, juntar cosas, separarlas… Eso te lleva a otro lado del que comenzaste, totalmente distinto. Si eso lo juntas con un batería como el que tenemos, suele ser suficiente.

Vuestra propuesta musical siempre ha sido muy bien acogida por la crítica, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Tenéis muy buena repercusión pero, sí que es verdad, que tú haces una diferencia entre repercusión y éxito. ¿Qué consideras éxito? ¿Qué sería para vosotros un éxito?

El éxito es una foto de nuestro último concierto el pasado sábado en el que se ve que, según hemos terminado el concierto, lo primero que hemos hecho los cuatro es ir a darnos un abrazo. Es el éxito. Seguir juntos disfrutando del viaje. La repercusión… también Belén Esteban tiene repercusión. Y no significa nada. También Abascal tiene repercusión y no le envidio en nada. Se confunde satisfacción con egocentrismo y en la música es todo muy difícil de separar. 

En tus declaraciones siempre haces referencia a la «burguesía musical». Entonces, ¿tú serías un «jacobino» de la industria, no?

[Ríe] Bueno… me apellido Girón, creo que estaría más del otro lado [risas]. No, no me considero jacobino, me considero un pringao que a veces se flipa bastante en las entrevistas [risas].

Puedes comprar entradas para el concierto de Toundra en el POP CAAC pinchando aquí. A continuación, la playlist de su último disco, «Vortex»:

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