Cariño: «Antes nos afectaba, ahora nos hace gracia cuando hay un comentario malo»

Entrevista con María Talaverano, cantante y teclista de Cariño, uno de los grupos más esperados del Monkey Week Sevilla 2019

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Alicia, María y Paola, las integrantes del grupo Cariño

Su carta de presentación fue una canción dedicada a la bajona y una versión de «Llorando en la limo» de C. Tangana, cambiando limo por vespino, y el Ferrari por Casa Cati. No le hizo falta nada más a Cariño para empezar a sonar por todas partes: todos hablaban de ellas.

Después llegó su primer y único disco, «Movidas», lleno de letras directas, dulces, tristes e irreverentes, pintadas con un sonido bailable y alegre. Y de temazos, como «Mierda Seca» o «Bisexual». Dicen dos de sus integrantes, María y Paola, que el grupo nació en Tinder, donde ambas se conocieron. La primera línea de su biografía reza así: «No surgió el amor, pero sí el Cariño».

Con motivo de su presencia en el festival Monkey Week Sevilla 2019, hablamos con María Talaverano (Pozoblanco, 1993) de sus inicios en la música, de sus letras, de las bandas que le gustaría ver en el festival y de mucho más. Además, lo confirma: tienen nuevo material del que sabremos algo antes de Navidad. Pero, primero, el festival.


He leído que empezaste tocando el tambor y la corneta en la banda de música de los Salesianos. ¿Fue esa tu primera experiencia con la música?

Sí, el tambor. Luego toqué la corneta, pero empecé tocando el tambor. Me gustaba más la batería y todo eso. Pero nada, en mi pueblo lo más parecido era tocar el tambor, así que ahí me metí. Luego ya toqué un poco el violín en el conservatorio. Estuve poco tiempo, vamos, dos años o así, creo. Y ya me quité. Yo quería tener un grupo y en mi pueblo no había gente que tuviera grupo [ríe]. Toqué el violín, pero no me acuerdo de nada, ni leer partituras ya.

¿Cómo terminaste tocando el teclado?

Me regalaron un teclado cuando era pequeña y tengo en mi casa un Casio con muchos tonos. De hecho, en el conservatorio yo en realidad quería tocar el piano, pero no había plazas. Por eso también me quité, yo quería tocar el piano. Con el teclado soy autodidacta. ¡Pero no soy «pro», eh! Saco las cosas de oído, pero no sé tocar muy bien.

Bueno, pero esa base de solfeo del conservatorio ayuda, ¿no?

Yo creo que no me acuerdo de nada, pero sí, imagino que un poco se me habrá hecho el oído y demás.

¿Cuál es el primer recuerdo musical de tu infancia?

Alejandro Sanz, y eso, es lo que cantaba [risas].

Para hablar de Cariño habría que hablar también de poesía, porque todo esto surge de un intento, digamos, frustrado, porque tu poesía se volvía muy compleja para decir ciertas cosas, ¿no?

Sí, algo así. Es simplemente que escribiendo poesía me gusta más usar metáforas e imágenes que en las canciones. Más que decir «porque te quiero» o algo así, que es muy simple. Escuchando La Bien Querida vi que escribía cosas muy simples y directas, pero que a la vez transmiten mucho, y dije «voy a hacer canciones».

Pero sigues escribiendo mucho, por lo que veo en tus redes. ¿Te gustaría llegar a sacar un poemario?

Sí, sí. Tengo ya como un fanzine preparado. Pero voy a ampliarlo para que sea más rollo poemario. Bueno, sí, poemas, textos y demás. Me gusta más el formato corto, digamos.

Intuyo que eres el tipo de persona que está todo el día en el móvil, escribiendo ideas, frases, etc.

[Ríe] Sí, sí. Cuando me gusta algo lo escribo. Tengo las notas del móvil llenas de cosas. Hay muchísimas cosas empezadas y que están sin acabar. Pienso algo, lo escribo y no lo termino.

Tus compañeras ya tenían sus proyectos musicales, pero, ¿cómo te da por cambiar la poesía por hacer canciones y querer tener un grupo?

Era una de esas ideas frustradas de la adolescencia. A ver, yo quería, pero me sentía mayor. Creo que tenía 24 entonces, cuando empezamos. La gente tiene grupo con 16 años o 17. Y era como, joder, y yo sin saber ahora cómo ponerme a hacer canciones. Pero sí, quería, y se lo dije a Paola que era mi vecina en Madrid y también compartíamos muchos gustos musicales y demás.

Alicia también tenía un grupo y tal, antes de empezar con nosotros. Le enseñamos un par de canciones a Alicia, también a Martín, que es el productor del primer disco. Le gustó mucho la «Canción de Pop de Amor» y la produjimos en su casa, nos dijo que nos lo hacía él. Y desde entonces.

¿Cómo es el proceso compositivo? ¿Recae en las tres, cada una lleva una idea y la pone en común?

Depende un poco de la canción. Al ser el primer disco y como yo no sabía nada, nada de música, pensé que lo mejor era hacer una letra y después una melodía. Yo solía escribir las canciones pensando en una melodía y, luego, se las cantaba a ellas por Whatsapp, incluso. De ahí ya sacamos una instrumental. Luego, con Martín hacíamos los arreglos y se hacían bien. A lo mejor incluso cambiaban los acordes, ya entre los tres. Por ejemplo, la de «Souvenir» es de Alicia.

Y ya estas que estamos preparando ahora es más entre las tres… Es que depende, a veces una manda una base y le cantamos lo que se nos ocurra, que eso es más rollo urbano en realidad [ríe]. Algunas están así. Otras las hemos hecho ya enteras cada una y luego las llevamos y hacemos arreglos… Es más colaborativo, aunque sean de una o de otra, pero las tres aportamos.

No sé cómo serán las próximas composiciones, si seguiréis esta línea de mezclar desamor con humor, ironía y una melodía alegre. Al final coláis un mensaje triste o termináis llamando a una ex «mierda-seca», con una música bailable.

Sí, sí [ríe]. Es un poco el estilo. Buscábamos hacer canciones que se pudieran bailar. Bueno, «La bajona» es más seria, digamos. Alguna seria sí que meteremos. La mayoría hablan de cosas muy cotidianas y tiramos mucho de ironía y demás.

Compartís sello con La Bien Querida, La Casa Azul, Soleá Morente… Pasasteis de grabar un tema a haceros virales y que un sello os pidiera grabar un disco. Un año y pico de vértigo.

Nos sorprenden muchas cosas que nos pasan y quizás ahora sí que tenemos más tiempo para parar y mirar todo, porque ha sido como todo de golpe. Teníamos que coordinarlo con el trabajo y demás. No teníamos tiempo a alegrarnos bien por todo o a asimilarlo bien. Pero ya que ha pasado más tiempo y después de los festivales, sí, ha sido todo muy loco. No esperábamos nada.

Sobre vuestras letras también me gustaría incidir en el lenguaje tan directo que usáis: si tenéis que decir cosas como eres un «mierda seca», pues se dice, no dais ningún rodeo. ¿Tenéis algún tipo de autocensura a la hora de escribir? Tanto por lo suave, como por lo amargo.

[Piensa] Hombre, creo que sí. No me lo he planteado. Pero no sé cómo explicarlo. O sea, un insultillo así sí lo podría decir, pero no haría apología del maltrato o cosas así, cosas más violentas. Lo escucha mucha gente, mucho público joven. ¡Pero bueno! Aunque lo escuchen niños soltamos cosas que también… [ríe].

Expresiones más atrevidas, pero sin ser malsonante.

Sí, quizás un poco eso. No me iría a lo vulgar. Son canciones que hablan de cosas cotidianas. No hacemos canciones políticas ni cosas así. Debe haber un matiz, quizás, pero sin esa intención. Tienen un cierto mensaje, pero no está pensado como un grupo reivindicativo. Nuestra ideología se ve reflejada en nuestros actos cotidianos. En ciertas cosas sí se ve, pero no es como el objetivo general del grupo. Al final expresamos y transmitimos otras cosas más que eso.

Claro, no es el mensaje, pero aún así está ahí ese matiz. De hecho, ese carácter reivindicativo también lo tenéis en las entrevistas cuando os preguntan por ciertos temas. He leído una entrevista vuestra donde decíais: «Parece que tenemos que demostrar un valor añadido por ser tías. Muchas personas nos ponen en duda constante». ¿No cansa un poco? Conseguís el éxito, pero parece que tuvierais que justificaros.

Sí, ya no nos lo dicen tanto, porque estamos en todos lados. Pero había gente que se reía, sobre todo chicos, y ahora no lo hacen. Respetan, pero por todo lo que hemos conseguido este año. Sigo notando que hay mucho machismo en los festivales, pero dentro, con el equipo técnico y cosas así, que nos tratan como si fuéramos tontas muchas veces.

Hablando de machismo, me gustaría contrastar esto que hemos hablado, con un comentario de hace dos días de José Manuel Soto en Twitter: «Soy español, católico, monárquico, carnívoro, músico, autónomo, heterosexual y bético, no corren buenos tiempos para mí». Hay un victimismo que está calando muy fuerte.

Sí. O sea… No sé. Entiendo que con eso quiere decir… Sí, victimismo, como si estuviera en un colectivo que van a por él, o algo así. Es lo que parece. Como si las chicas reivindicando el feminismo estuviéramos yendo contra los hombres y demás, y realmente no creo que sea así. No odiamos a los hombres [ríe].

Hay actitudes que se deben ahorrar, que se pueden ahorrar y que es trabajo de todos. Hay que nombrarlas para que la gente sea consciente. Al final, los debates y el contrastar ideas está bien, siempre que sea constructivo y no como crítica. Más que hablar de ideas, casi todo son ataques.

Sobre las críticas, vosotras que os habéis convertido en un fenómeno tan viral, habréis recibido muchos comentarios positivos, pero, también, muchos negativos. ¿Cómo lo lleváis?

Pues bien, la verdad. Al principio mal, nos afectaba mucho. En plan, joder, no entendía cómo gente que no me conocía o me conocía de vista, pudieran hablar así, solamente por hacer canciones. Pero ya me he acostumbrado y, al final, hay muchos más mensajes buenos. De hecho, ahora me hace gracia cuando aparece uno malo. Es como… ¡Dios! Pero bueno, bien, bien.

«La bajona es necesaria» habéis llegado a reivindicar. Porque de la bajona salen muchas canciones buenas, muchos poemas e incluso alguna que otra carrera musical, ¿no?

Todo lo que vivas, al final, te inspira. La bajona, el estar triste, te hace ser más sensible. Eso es inspirador. Es necesaria en el sentido de que todos vamos a tener que pasar por eso. Hay veces que estamos tristes y no pasa nada.

Ahora venís a Sevilla al Monkey Week y por lo que leo tenéis que tener cuidado con Paola, que va pidiendo «colabos» por los camerinos de los festivales.

Sí, sí, siempre se lo dice a todo el mundo, a todo el que conoce [ríe].

¿Tenéis alguna ya entre manos que se pueda contar?

Sí, pero no se puede contar. Una fuera de España y otra aquí. La tenemos ya, más o menos. Grabamos el otro día cuatro canciones y ahora a ver cómo las sacamos. Esperamos que salga una, antes de Navidad, quizás. Luego las demás ya veremos si EP o tal, vamos a escucharlas bien y luego ya decidiremos mejor.

¿Habéis visto el cartel? ¿qué bandas tenéis ganas de ver?

Tenemos ganas de ver a Kokoshca, Yana Zafiro, Los Punsetes… Son bandas amigas, pero yo las primeras, claro.

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